Follando a Esperanza

Me gusta cuando se pone ese vestido amarillo fácil de quitar, fácil de arrebatárselo para ponerla de espaldas y meterle la polla, darle pene en su chocho mojadito y ansioso de roce, de fricción. Esperanza es una puta en barna que todas las mañanas viene a mi piso para que la folle.
Tiene la loca creencia que si la follan muy temprano, tendrá un día estupendo. Por eso la vecina Esperanza viene muy temprano a mi piso, puta y sensual, para que la folle, para que se la meta en todas las posturas, para que le destroce el chocho.
No me detiene, no me apura, no me presiona, me deja satisfacerme completamente con su cuerpo delicioso, su chocho glotón, su culo redondo y firme. Me gusta su culo, coño, y sus tetas, acariciar sus senos grandes, frimes, mordisquearle los pezones. Me gusta follar con esta perra, coño, por eso desde que estoy en bcn la recibo en piso cada vez que toca la puerta.
Con este vestido amarillo me excita más, porque bastan dos movimientos para tenerla en cuatro recibiendo mi pene, escuchándola gemir, gozar, pedir que por favor se la meta más fuerte y que no pare, que no me detenga ni un segundo.
Es abogada de profesión pero puta por vocación, es una puta encubierta que no se atreve a inscribirse en el club de las más grandes putas en Barcelona. No cobra por follar, pero cuando se entrega es una perra, una puta más.
Cuando se la meto en el culo la hago chillar de dolor pero eso también le gusta, llegar a su trabajo y sentir dolor en el ano al sentarse la hace sentir más cachonda y feliz. El dolor la excita. Si sus jefes y compañeros supieran lo puta que es, en su oficina todos la pasarían mucho mejor.